¡Joder!, qué de putísima madre, cagontó, de coña, toma toma toma, pim pam pum bocadillo de atún, ¡si señor!.
Pues una gratísima sorpresa el apunte del presentador y periodista Iker Romero en su aventura televisiva "Cuarto Milenio" sobre el contraste existente entre el lenguaje empleado en programas de televisión de antaño y el que se emplea actualmente en el mundo de la televisión. Supongo que mañana recibirá tweets y mails de Maria Teresa Campos, Jesús Hermida, Campo Vidal y otros muchos por esa lanza que ha roto a favor de la correcta utilización del lenguaje cómo herramienta fundamental de la evolución del hombre y de las sociedades. Pura lógica. Desgraciadamente, no recibirá felicitación o reseña alguna de muchos más compañeros de profesión, que vilipendiando el lenguaje trepan hacia un futuro laboral mejor.
No me sorprende. Entre bocado y bocado de la comida o la cena, mastico vísceras de personas, sesos de mártires y más manchas de sangre en calzadas que machas quedan en el mantel cuando se recoge la mesa. "Está la cosa mu malita..." cómo dijo el consagrado lingüista Chiquito de la Calzada, no, es broma, el humor es cómo la publicidad, todo o casi todo vale, pero un sello de identidad o un chascarrillo de un personaje pseudopúblico, no se puede convertir en deje o en argot de un dia para otro. ¿Cuanto tiempo tiene que pasar para que se acuñe un refrán?; ¿Qué hace falta para que una frase se torne célebre y pase a formar parte de la cultura y del lenguaje popular?
Desde que era un nano(niño, pequeño, de corta edad), me he preguntado muchas veces por qué al pescado se le llamaba pescado y a la carne, carne. ¿Por qué cuando un pibe(persona, tipo, hombre) saco del mar un animal y se dispuso a comerlo le puso pescado en vez de carne? Lo más probable es que el origen de las palabras se base en la guturalidad de lo que evocaba aquello a lo que se le quería poner nombre, deducido ésto sobre todo por la candidez que queda tras decir "Madre" en distintos idiomas.
Demostrado está que la vibración que las palabras generan al pronunciarse nos afecta por ser en gran parte agua y que las palabras positivas nos influyen de tal modo que nuestro organismo se relaja y se aleja del estrés al que lo sometemos cada dia, luego entonces, en la sociedad multimedia que nos toca vivir y que va a más, ¿por qué no se mima el lenguaje cómo la heramienta que es?; claro está que si se modula el lenguaje, se limita o se definen los términos aptos para una comunicación sana y eficiente, aparecerá otra palabra a colación... censura. ¡Qué cojones tendrá que ver la censura con la modulación del lenguaje ante la imposibilidad de conocer de modo feaciente el publico al que se dirige dicha comunicación!(hablando muy malamente, todo sea dicho y dicho sea de paso, ¿dónde está escrito que escribir en mayúsculas en un chat o en internet equivale a chillar?, usad corchetes para dar efusividad con el modo que ha de subjetivarse lo escrito...un poquito de por favor).
Retomando lo dicho, soy acérrimo seguidor del "Paradigma de Laswell" y parece ser que va a tener que volver a plantearlo, ya que, la entropia del mensaje, hoy, en muchas ocasiones, va ligada de modo indisoluble a la entropia del emisor, por lo que descifrar el mensaje por parte del receptor, se convierte en un ejercicio más propio de la probabilidad que de la ligüística.
Dicho ésto, claro o no, me alegra que éste que escribe, más loco que cuerdo, pueda seguir diciendo que la palabra es evolución y eso, la evolución, es de lo poco que jamás podrá controlar el ser humano, malquenospese, así que, si a las malas se sigue hablando así de mal, esa involución del lenguaje, igual termina haciendo que llamemos a los peces entrecotes y al solomillo, anchoa. Espero no estar aquí cuando ocurra, cómo los que dicen:"Si se acaba el petroleo a mi no me va tocar, los que se van a joder son mis hijos, los hijos de mis hijos y los hijos de los hijos de mis hijos..."(cuanta sabiduría encierra ese pensamiento); así me ahorro esa pena.
Recomientdo que useis más el buscador de la RAE, y los que lo hagais, macanudo (genial, soberbio, ideal, notable, bien hecho, OK, muy bien, de puta madre).